
Algunos pecamos, en su momento, de inocentes
al pensar de una forma romántica acerca de Banksy.
Hoy, con la inocencia perdida, podemos colegir
que el fenómeno pudiera ser una conspiración
artística postmoderna con espíritu robinjudiano (con perdón)
tramada por algún colectivo de artístas ociosos...
Esta hipótesis acercaría el fenómeno a la idea, haciendola más romántica si cabe.


